Durante este curso escolar, el alumnado de la asignatura de Digitalización de 4º de ESO de La Milagrosa está participando en un enriquecedor proyecto de Aprendizaje y Servicio (ApS) Intergeneracional junto a la residencia CASER Residencial Ruiseñores, situada a escasos 140 metros de nuestro centro. La iniciativa está coordinada por el profesor Kike Abós y busca crear espacios de encuentro, aprendizaje mutuo y crecimiento personal entre adolescentes y personas mayores.
El proyecto gira en torno a una idea tan sencilla como inspiradora: “digitalizar objetos de antaño”. A través de grupos mixtos formados por estudiantes y residentes, se analizan objetos cotidianos de hace 70 u 80 años y se estudia cómo han evolucionado hasta la actualidad. Este trabajo permite aplicar contenidos propios de la asignatura de Digitalización al mismo tiempo que se generan conversaciones llenas de recuerdos, experiencias y aprendizajes compartidos.
Más allá de los conocimientos tecnológicos, la iniciativa tiene una importante dimensión humana y social. El contacto directo entre generaciones favorece el intercambio de vivencias y ayuda a romper barreras que, en ocasiones, separan a jóvenes y mayores. Los estudiantes descubren cómo era la vida décadas atrás, conocen las historias personales de los residentes y desarrollan una mayor sensibilidad hacia sus necesidades e inquietudes.
Entre los principales objetivos del proyecto destacan el diseño de una experiencia de Aprendizaje y Servicio Intergeneracional que contribuya a combatir problemas como la soledad, el aislamiento, la desconexión emocional o la denominada apatía digital. Asimismo, se pretende fomentar la empatía del alumnado hacia las personas mayores, comprendiendo mejor sus vivencias, sus ilusiones y su realidad actual.
Por otro lado, el proyecto busca contribuir a la reducción de la brecha digital, favoreciendo que las personas mayores se familiaricen con herramientas y recursos tecnológicos en un entorno cercano, amable y participativo.
Las distintas sesiones desarrolladas a lo largo del curso han sido seguidas por diversos miembros de la comunidad educativa, que han podido comprobar de primera mano el valor de una experiencia que combina aprendizaje, servicio a la comunidad y crecimiento personal. Cada encuentro se convierte en una oportunidad para demostrar que la tecnología puede ser una herramienta para conectar personas y construir relaciones significativas.
A continuación, os dejamos un vídeo que recoge algunos de los mejores momentos del proyecto y que permite compartir con toda la comunidad educativa el impacto de esta experiencia. Un testimonio del poder del aprendizaje cuando se pone al servicio de los demás y de cómo el diálogo entre generaciones puede enriquecer a todos.

